LA CONTEMPLACIÓN INFUSA
¡Gracias Mi Dios Amor!
!San José mi padre y señor, interce por nosotros!
LA CONTEMPLACIÓN INFUSA
Sor Luisa María
AÑO 1982
Que la Virgen Santísima, madre mía muy querida, me ayude con su intercesión a conseguir amar a Dios.
Sor Luisa María
Empiezo mi cuaderno espiritual con mucha ilusión, para ver si voy adelantando en mi vida espiritual. Consiguiendo ser humilde, y las demás virtudes que se necesitan, para poder ir llegando a la vida de perfección, por puro amor a mi Dios Amor.
Mi vida quiero que sea el Amor de Dios, y si muchas veces no he obrado por tu Amor, Dios mío, perdóname y tómalo como si lo hubiera hecho sólo por tu Amor,
Ayer, viendo un cuadro del Sagrado Corazón, y en el que estaba nuestra santa hermana Margarita María de Alacoque, del pecho de Jesús salían unos rayos que iban a parar a ella. Cuando lo estaba mirando, se desviaron los rayos hacia mi pecho.
Sentí entonces la Presencia de Jesús en mi interior deliciosamente. Tuve que estar un rato con gran recogimiento, el cual me lo producía los rayos que sentía en mi interior.
Se lo conte a la madre superiora y no le pareció mal. Me suele decir que me aproveche de estas cosas para adelantar en mi vida espiritual, y que sea humilde.
Al día siguiente tuve una oración muy profunda y de mucho recogimiento con un coloquio precioso con mi Dios Amor.
Yo me veo la misma nada para estas cosas, pero el Señor me suele decir que las gracias que Él ha dado a otros, también me las puede dar a mi.
El Papa a las monjas contemplativas nos dice que tenemos que amar a Dios, pero sobre todo dejarnos amar de Él. En que consiste dejarse amar de Él, pregunto. Y me dicen: dejar que Dios se goce animándonos y gozar nosotros de ese amor.
A mi me parece que la mística, los éxtasis, toques sustanciales, etc., son delicadezas del Amor de Dios a las almas que le aman con puro amor. Dios puede dar estos actos de su Amor a las almas que Él quiera. Él es dueño de sus cosas, pero creo que generalmente las da a las almas de vida de perfección, y que no hacen faltas voluntarias. Por eso, estas delicadezas del Amor de Dios a las almas se deben de tratar con reverencia, respeto y amor de Dios.
Esta es nuestra oración
porque la hizo conmigo
mi Dios Amor
¡Oh Dios!, que por amor
habitas en el alma en gracia
para allí comunicarle
las delicias de tu Amor
con una intimidad tan grande y profunda
como amorosa.
Enséñame Dios mío
en estos momentos de cielo en mi alma
a saber corresponder y ser agradecida
a todo el amor que me tenéis.
Que yo corresponda con gran fidelidad
a todas las delicadezas de tu Amor
animándote cada vez y más
con mi más fino y puro amor.
Mi jaculatoria que me gusta repetir: Yo os adoro Dios mío en el fondo de mi alma, y os amor con todo mi corazón.
Cuando voy a la oración para hablar con mi Dios Amor, que necesidad tenemos de ese tercer libro de oración. Si voy a ver a un amigo y me pongo con él a hablar, no necesito ningún libro, pues los dos nos bastamos ya. Si a Dios le conociéramos y le amásemos de verdad, ese tercer libro de oración nos tendría que sobrar.
Señor, veo la táctica y la técnica que se pueden tener para llegar a tener oración. El llegar a tener oración es amando mucho a Dios. Y que este amor haga que nuestras obras sean hechas con la mayor perfección, por puro amor a Él. Y así darle nosotros amor, sin buscar otra cosa que darle amor a Él.
No buscar sus dones, buscarle sólo a Él.
No buscar sus gracias, sino sólo a Él.
Pero si Él nos da sus dones y gracias, tenemos que recibirlo todo con mucho amor, por ser gracias y dones de Él.
Todo lo que viene de Dios, lo tenemos que recibir como gracias sin merecerlas, sino que Él nos lasa da por su Bondad.
Como la oración, que es una gracia gratuita que Dios nos da.
No podemos quejarnos de nada, solo ir recibiendo las luces que Dios nos quiera dar. Pueden ser estas de sus Intimidades, de sus Atributos, de su amor a las almas, ya nos dé a gustar sus amores y delicadezas que Él solo sabe y puede dar.
Hay veces que en una hora el alma recibe más de Dios, que otra veces en varios días de oración. Como es un don gratuito de Dios, Él da lo que quiere, cuanto quiere, como quiere y cuando quiere, como quiere y a quien quiere. Lo que si podemos hacer nosotros, es disponernos con nuestra vida de perfección, para que Dios pueda obrar según su Voluntad. Y nosotros ser muy agradecidos siendo muy humildes a todo a todo lo que sea la Voluntad Divina.
Leyendo a Santa Teresa sobre el Cantar, dice: “Béseme con el beso de su boca, porque más valen tus pechos que el vino”.
El beso de su boca puede ser el beso de paz. Y porque mas valen tus pechos que el vino, puede referirse a la Llaga del Costado del Señor. Así el alma embriagarse en la Sangre de Cristo, porque su Sangre vale tanto, que con nada se puede comparar. Así el alma, con esto que dice del béseme, queda en la Paz de Cristo, embriagada en su Divino Amor.
Adorar a Dios en Espiritu y verdad
Ahora bien, si Dios es espíritu, y tu tienes espíritu, es el espíritu el verdadero lugar de encuentro con el Padre.
El Rostro de Dios es una expresión bíblica para significar la Presencia Viviente de Dios. Esa Presencia se engrosa, se condensa, cuando la fe y el amor hacen que las relaciones del alma con Dios, sean más fecundas e íntimas.
El hombre se distingue particularmente de los demás seres, en que lleva una zona interior de soledad, que es el lugar de encuentro con el Absoluto y Trascendente. Por esa interioridad es superior al Universo entero. A estas profundidades de si mismo retorna cuando entra dentro de su corazón, donde Dios le aguarda escrutador de los corazones, y donde él personalmente, bajo la mirada de Dios, decide su propio destino. En este espacio de soledad es donde Dios espera al hombre para el diálogo.
Leo, que para llegar al encuentro con Dios y hacer oración, tenemos muchas cosas que nos estorban, distracciones y otras muchas. Y esto es verdad.
Leo sobre Dios en el alma. Dan muchas explicaciones, pero hay que vivirlo para decir algo de lo mucho que esto es.
“Cuando el alma intenta entrar en la comunicación con el Señor, lo primero que tiene que hacer es vivificar la presencia del Señor, después de dominar y recoger las facultades. El alma ha de tener muy claro que Dios está objetivamente presente en su ser entero, al que comunica la existencia y la consistencia. Dios nos penetra, nos envuelve y nos sostiene”.
Pienso, hablando de las tentaciones, que muchas veces son tentaciones para no poder recogernos en la oración, pues hay veces que son de cosas de hace ya tiempo y de las que ni nos acordábamos, Y entonces viene a dar vueltas y a molestar en el preciso momento de la oración. Pero si el alma, al ponerse para hacer oración, el Señor la recoge sin ella pensarlo ni procurarlo, y el Señor le hace sentir su Divina Presencia, el alma entonces, en ese dulce recogimiento, se encuentra hablando con Dios amorosamente. Aquí cesan las preocupaciones y las distracciones, nada molesta, nada estorba, está en una completa paz con su Dios Amor.
Yo creo que mucho influye según se haya llevado el día. Hay que dejar resbalar muchas cosas, o mejor dicho, todo lo que nos quite la paz. Sin paz, creo que no puede haber recogimiento, en la paz se encuentra Dios. Me parece que para poder llegar a tener oración, muchos métodos estorban. Lo que hace falta es tener una conciencia pura, tranquila, llena de santa paz interior y exterior, dejando a un lado toda preocupación que nos quite la paz, porque en esa paz es donde tenemos que encontrar a Dios.
Para poder tener oración, muchos métodos estorban. Lo que hace falta es tener una conciencia pura, tranquila, llena de santa paz interior y exterior, dejando a un lado toda preocupación que nos quite la paz, porque en esa paz es donde tenemos que encontrar a Dios.
“Nos preguntaremos como podemos llegar a tener una conciencia pura, que es una conciencia pura. Tuve hambre y me disteis de comer. Tuve sed y me disteis de beber… En las bienaventuranzas esta escondida la respuesta a ello. Da igual la vida que tengamos. Siempre podremos amar al prójimo por amor a Dios, amarle como a nosotros mismos, y más. Hacer el bien, amar, realizar nuestro trabajo con amor y con la mayor perfección que nos sea posible, pidiendo ayuda al Señor.
El médico, el actor, el mecánico, el camarero, la enfermera, el albañil. Siempre podemos hacer el bien. Siendo un buen esposo, o esposa, un buen hijo, o hija, un buen padre, una buena madre, un buen amigo, una buena amiga, respetar a la mujer o al esposo de mi prójimo y amar a la nuestra, como Cristo ama a su Iglesia, como la Iglesia ama a Cristo. Cumplir los mandamientos de Dios, y los de nuestra Santa Madre Iglesia. Y todo por puro amor a Dios.
Todo esto nos dará una conciencia pura y limpia en la que se hará presente la Paz de Dios, esa paz que es la puerta a la única y verdadera alegría, a esa alegría que es de Jesús y de los que son de Jesús. Ahí es cuando podremos llamar a Dios, padre, y a la Virgen Santísima, madre. Y todo sustentado en la fe, en ese claroscuro que nos hace merecer y ser corredentores en el Redentor.
“Podemos estar atribulados, enfermos, en un sin fin de situaciones que la vida lleva y que no podemos evitar, pues son parte de nuestra vida, momentos de Cruz que el Señor amorosamente nos envía y nos ayuda a llevar. La oración es entonces la confianza, el saberse su hijo querido y que Él, de una forma u otra, nos ayuda.
Hay momentos de oscuridad, de dolor, de prueba, que Dios manda a sus hijos y en los que la oración, gratísima a Él, es un te quiero, un te lo ofrezco todo, un ayúdame Señor, ayúdame padre mío, ayúdame Jesús mío. Como ama el Señor, y como escucha el Señor la oración de un hijo que solo sabe decirle que le quiere, que se haga su Voluntad. Ve a su Hijo en nosotros y Dios se aplaca, rompe todas las leyes naturales y sobrenaturales para estrechar en su Corazón a este hijo suyo que sufre y que le necesita.
Por eso, es bueno, muy bueno pedir al Señor hasta por las cosas más pequeñas, no digo ya las grandes. Un niño llora a su madre por un simple arañazo, por una caída en la que se ha raspado un poco su rodillita, y por tantas cosas que para su padre y su madre son poca cosa. Pero ellos se apresuran a consolar, a curar y a ayudar a su hijo. Esto hará crecer nuestra confianza en el Señor. Nuestro día a día está lleno de pequeñas cruces, renuncias, molestias, sinsabores, fatigas, y tantas que harán una larga lista. No digo ya cuando son cosas que nos hieren, tanto en el cuerpo como en el alma, en nuestro espíritu, situaciones muy difíciles, por una enfermedad, por una separación, por tantas cosas que cuando aparecen en nuestra vida, nos sentimos morir un poco y verdaderamente nos ponen en al límite. Situaciones muy difíciles, muy complicadas, y otras aparentemente intrascendentes, pero que cuando se acumulan, nos llegan hasta a poner a las puerta de una enfermedad. Ahí esta el Señor. Ahí está, para lo grande, para lo pequeño, para todo. Por eso el dice: Arroja en Dios tus ansiedades y Él te sustentará. Mis delicias es estar con los hijos de los hombres.
Dios es nuestro padre y a Él debemos acudir en todo lo que ocurra durante nuestro corto peregrinar en esta vida.
Hagamos esto mismo nosotros con Dios Nuestro Señor Jesucristo. Acudamos a Él no solo en las grandes pruebas, sino también en esas numerosas penas y alegrías que son el pan nuestro de cada día en nuestra vida cotidiana. Esto nos hará tener cerca a Dios continuamente, estar en su Divina Presencia”.
“Este libro trata sobre la Contemplación Infusa, que según Sor Luisa María, es el Broche de Oro que cierra la Unión con Dios. Dios quiere dar en estos tiempos tan necesitados de su Misericordia, esta sublime oración a todos los que se la pidan y quieran merecerla”.
“La contemplación infusa es un don sobrenatural y pasivo, infundido directamente por Dios en el alma, que otorga un conocimiento amoroso e intuitivo de su presencia, marcando el inicio de la vida mística. A diferencia de la oración meditativa, no requiere esfuerzo humano discursivo, sino que el Espíritu Santo mueve al alma a una unión divina.
A diferencia de la oración meditativa, no requiere esfuerzo humano discursivo, sino que el Espíritu Santo mueve al alma a una unión divina.
Es una gracia recibida, no una técnica adquirida por el esfuerzo propio.
No es un razonamiento intelectual, sino una experiencia directa, amorosa y profunda de la presencia de Dios”.
La Iniciativa es de Dios: El alma se prepara (a través de una vida de oración y purificación), pero la acción la realiza el Espíritu Santo.
Inicio de la Vida Mística: Se considera el comienzo de la unión mística, descrito por santos como Teresa de Ávila y Juan de la Cruz.
Infusa vs. Adquirida: La infusa es un don gratuito (pasivo), mientras que la adquirida implica un esfuerzo humano.
Purificación: Suele presentarse tras un periodo de intensa vida espiritual o en etapas de «noche oscura», donde el alma se adapta a esta nueva forma de oración.
Experiencia: Puede sentirse como una inmersión directa en la realidad divina, o una "luz" que penetra la fe.
En resumen, es Dios actuando directamente en la interioridad de la persona, llevándola a un amor y conocimiento superiores sin la necesidad de esfuerzos conceptuales”.
“Esto es la Contemplación Infusa y esto es lo que Dios quiere dar a sus hijos”.
Dios mío, quiero amarte en verdad. Y para llegar a amarte como yo quiero, tengo que renunciar a muchas cosas. Estoy dispuesta a ello, pero ayúdame mi Dios Amor con tu Gracia.
Sé que estas renuncias me llevarán muchas humillaciones, desprecios, vencimientos costosos, pero para todo cuento con tu Gracia a Amor. Sin ella nada soy, bien lo sabes Tú, mi Dios Amor. Es que yo quiero ser tuya, por puro amor a Ti, y para ser tuya tengo que pasar por una vida llena de humillaciones, contradicciones, dificultades. Estoy dispuesta a ello mi Dios Amor, pero repito como siempre que cuento con tu Gracia y Amor.
Por eso te pido, Señor mío, que no falle en mis deseos. Soy débil, ten compasión de mi. Dame fortaleza para sufrir todo lo que Tu quieras y conformidad con tu Divina Voluntad.
Señor, que te ame siempre con puro amor a Ti, mi Dios Amor. Que sea siempre tuya Señor.
Señor, que sepa desenvolverme en todo momento dándote mi amor, por dificultoso que sea lo que se presente. Con ello quiero darte amor puro, Señor mío, mi Dios Amor.
Señor, que mi lucha sea siempre para darte amor, y con este luchar te de más amor.
Que sea humilde Señor.
“No nos importe no saber, haber tardado mucho en haberle encontrado, en todo el tiempo perdido. Ahora estamos entre sus fuertes brazos y nada importa. Él es Omnipotente. Todo lo puede Ama la sencillez, la plegaria de un hijo que vuelve a sus brazos paternales y que arrepentido le pide perdón. Incluso antes de la muerte, instantes antes Él puede hacer que nuestra vida sea reparada en todo lo que nosotros hemos fallado. Es la paga de un denario a todos los trabajadores, a los de la mañana temprano y los que llegan a ultima hora.
Veamos lo que el Señor le dice a Gabriela Bossis en El y Yo.
"Pídeme que te dé todo lo que hasta aquí has perdido por tu negligencia en corresponder a Mis Gracias.
“Pide humildemente y con confianza, Mi Misericordia te lo concederá, pues nada hay imposible para el Amor victorioso que es el Mío. Te devolveré a los lugares perdidos. Tendrás las luces que te han faltado y volverás a encontrar el anillo de las intimidades. No te quedes en ese malestar que nos aleja. Ten la seguridad de que Mi Bondad sobrepasa infinitamente vuestros pecados y vuestra miseria. Si no contaras conmigo, ¿con quién podrías contar? Deposita en Mí todas tus posibilidades de confiar y esperar; Me honrarás con ello y Yo responderé, uno por uno, a tus llamados. Sólo Yo sé responderos, sólo Yo os puedo satisfacer. Ya conoces Mi Dulzura; qué, ¿no tendré nuevos atractivos para ti? Busca en tu memoria todas las hambres de Mí que has tenido porque Yo te las daba. Siempre he venido a ti, aun cuando no has visto Mi Rostro y en ocasiones no Me has reconocido. "Domina pues, tus dudas. Y, aunque mientras vives sobre la Tierra, vivirás siempre expuesta a la debilidad y el desfallecimiento, sal siempre de él mediante un impulso hacia Mí, que todo lo repara.
"Frecuentes miradas a tu Salvador y tu Amigo: esto es lo que aguardo de ti y lo que Me gusta en ti. Mis Delicias las tengo en la 'vida a dos' y ¡cuánto querría que Me creyeses!" Gabriela Bossis. El y Yo. 1541. 12 Septiembre 1946
PAZ PARA EL ENCUENTRO
Leo muchas explicaciones para poder encontrarnos con Dios. Entre ellas la paz. Para mí la paz es única para poder encontrarme con Dios, porque en esta paz interior y exterior, como ya dije antes, es donde encontramos a Dios. Sin esta paz veo dificilísimo encontrarnos con Él. La paz depende nosotros. La paz nos la tenemos que hacer nosotros. Y si de verdad amamos a Dios, encontraremos la paz, y con esta paz a Él.
Veo dificilísmo encontrar a Dios, si nosotros no trabajamos para ello, porque por cualquier cosita nos inquietamos, y por pequeña que sea, nos quita la paz que necesitamos para poder encontrarnos con Dios. Por eso tenemos que hacer un vacío completo, interior y exterior. Al hacer este vacío, nos encontramos que nada nos preocupa. Entonces llegaremos a tener es santa paz que se necesita, para poder encontrar en nuestro interior, en el fondo de nuestra alma, a Dios, que nos espera lleno de amor.
Pedir perdón al Señor antes de comenzar la oración, de todas mis faltas, hasta de las más pequeñas. Así, con esa pureza, sin preocupación ninguna, con esa santa paz, procuro recogerme, si el Señor no me recoge antes. Así empiezo mi oración. Hay veces que el Señor recoge el alma al empezar, otras en la mitad de la oración. Si el Señor no me recoge, procuro procuro hacer la oración meditando, o estando amorosamente con él.
“Es tan sencillo hacer oración. Dios espera a todos sus hijos, sea cual sea su condición, su día a día. Unos se dirigirán a Él en su transporte matinal al trabajo. Otros encontrarán un rato antes de salir de casa. Otros acudirán a la Iglesia. Otros elevarán sus plegarias en las cárceles, en los hospitales, como enfermos o como médicos o enfermeras. Y un sin fin de otros a los que Dios espera en su oración, estén donde estén y sean las que sean sus circunstancias. Podemos hacer una oración en el trayecto de un viaje en el Metro, que dé tanto amor a Dios, amor de cada uno de nosotros, que Él espera de una forma particular. Y será una santa y verdadera oración. Pero busquemos un sitio apartado si nos es posible, donde reine el silencio, y podamos disfrutar de Él. Busquemos unos momentos, un rato, lo que a cada uno le sea posible, y las veces que sean posibles, para recogernos y entrar en nuestro interior. En el barco, en el avión, en el autobús, andando, conduciendo. En cualquier momento podemos recurrir a esta gran arma que Dios nos da, que es la oración. En unos instantes, recogemos nuestros sentidos, le llamamos con confianza, y ahí estará Él”.
Ved lo que le dice el Señor a Gabriela Bossis: “No reces tus oraciones como una carga obligatoria, sino como una historia cautivadora y nueva al oído de tu bienamado. Le dirás aún mejor con una sonrisa interior. ¡Y como será escuchada! (El y Yo. 1940. 855)”.
La oración es un encuentro, una intimidad. No nos violentemos, tengamos siempre calma y tranquilidad. Dios habita en el alma, se deja sentir en mi. El sentir su Divina Presencia con nada se puede comparar. Se siente a Dios y el alma sabe con certeza que es Dios. Al sentirle, se le ve, aunque no se le vea. Al sentirle me habla, aunque no le hablo. Al sentirle se da a entender, sin decir nada. Su Presencia Divina se ve, se oye, se entiende, sin decir nada, sin ver nada, todo en silencio, pero entendiéndolo todo exactamente. Esto es, en ese recogimiento interior en que Dios pone al alma. Don Él habla sin hablar. Se deja oír sin ruido, se deja entender sin palabras.
En este silencio divino, donde todo es amor, todo se hace por amor, y con amor. El alma después de este encuentro de silencio con Dios, sale cambiada, fortalecida, como nueva, es otra.
“Dios le ha dicho en el silencio: si me siente con amor, es porque te amo. Si sientes que me recreo en tu alma, es porque me eres agradable. Si me sientes en tu alma, es porque me posees”.
Nunca me gusta decir lo que doy a Jesús. Eso es cuenta nuestra. Todo lo que haga por amor, estoy obligada. Soy sierva suya. Para eso me creó Dios, para amarle, servirle y darle gloria. Pero sí me gusta escribir las delicadezas que Dios tiene para las almas que le aman, o que quieren amarle. Y, sobre todo, si le aman con puro amor a Él mismo.
¡Dios es Amor.!
¡El vencimiento es Cruz!
Estando haciendo la visita, pensando que en estos días no me pasan cosas, y como había escrito algo sobre las renuncias y vencimientos. Estando así distraída en el vencimiento, sentí la Presencia Divina en mi interior muy fuerte, tanto que quedó mi alma muy recogida.
Siempre se me suelen cerrar los ojos en estos casos, sin pensar ello y sin darme cuenta. Estando con los ojos cerrados, veía una cruz de tamaño natural, del estilo de las que pinta el pintor Dalí, con el Cristo inclinado hacia delante. Estaba un poco de costado, pero yo no hacía caso, y meneaba la cabeza y cerraba los ojos. Cuando abría los ojos, no veía nada, y cuando se me volvían a cerrar, otra vez veía el crucifijo, pero un poco más vuelto de espaldas.
En esto siento que me dicen: “El vencimiento es Cruz”
Por la noche, al ir a rezar el Rosario, al comiezo, pensaba en como me gusta llevar las manos limpias al ir a Misa. Pensando esto, otra volví a sentir la Presencia Divina que me dejó recogida con mucha suavidad. Se me cerraron los ojos como me suele pasar, y vi una Sagrada Hostia con mucha luz. Entonces oí que me dijeron: “Soy El Mismo que recibes”.
Creo el Señor me dijo esto para que no dude cuando siente ese dulce recogimiento, y que piense que es Dios mismo al que recibo en al Sagrada Comunión. ¡Como me ve tan miseria! Pero el Señor me dice que piense en su Misericordia.
¡Gracias por todo mi Dios Amor!
Escribo esta cosas para que se vea como Dios trata a las almas que le quieren amar. No me trata así por lo que soy, pues yo me veo miseria, la misma nada, y cuanto más veo la Majestad de Dios, más nada me veo yo.
Pero Dios tiene sus delicadezas con quien quiere, y cuando ve un alma que es muy pequeña, y que quiere amarle, en la coge en sus Brazos y la mima como un padre ama a su hijo pequeño. ¡Dios es todo Misericordia!
Dios, en estos toques que da a mi alma amorosamente, me llena de Él. Soy feliz en Él porque mi felicidad es Él mismo. En esa felicidad gozo de Él, porque Él es mi gozo. Dios es mi vida, porque Él es vida para mi.
“BIENAVENTURADOS LOS LIMPIOS DE CORAZÓN, PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS”
He oído una homilía sobre los limpios de corazón. Esto me gusta mucho a mi pensarlo, pues me parece que es una de las principales virtudes que necesitamos para ir a la oración, al encuentro con Dios.
Jesús, dice en la bienaventuranza: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. Jesús llama bienaventurados a los limpios de corazón, a esas alma limpias, de corazón sencillo, sin doblez, almas humildes, transparentes, que dejan ver hasta el fondo su limpieza de corazón.
Un corazón limpio no tiene motas, las cuales son nuestras imperfecciones. No tiene manchas, las cuales son nuestras faltas. No tiene impurezas, porque sus acciones son puras.
El limpio de corazón tiene que reflejar a Dios en sus obras limpias, en su convivencia, en su mirada pura, en su conversación sencilla y sin doblez, en su porte sin altivez, en su andar sin obstinación y orgullo, en su mirada humilde y veraz. Que digan los que le ven: ¡En este alma se refleja Dios!
Procuremos tener limpieza de corazón, para que en nuestras obras reflejemos a Dios. Para ir a la oración, al encuentro con Dios, vayamos con un corazón limpio y humilde. Esto nos dará la paz interior y exterior que necesitamos para encontrarnos con Dios.
Al llegar aquí, se comprende que ya hemos hecho todas la renuncias y vencimientos que necesitamos para es encuentro con Dios Amor.
Si amamos a Dios, con esa limpieza de corazón que Él quiere, entonces, las renuncias, los vencimientos y todo lo demás, por costoso que sea, lo haremos gustosos por dar algo de amor a Dios, y así, demostrarle a Dios, que le amamos de verdad.
Creo, que sin esa limpieza de corazón, la oración no puede dar fruto, porque el encuentro con Dios no ha sido como tenía que ser.
¡Quiero amarte Señor
con un amor puro
con esa limpieza de corazón
que Tu quieres que te ame!
¡Quiero amarte Señor
con un corazón sin motas ni repliegues
con esa limpieza de corazón
que nos dices en las Bienaventuranzas!
Pensemos que tenemos que hacer para llegar a tener esa limpieza de corazón que Dios quiere de nosotros, y hacerlo. Si tenemos esa limpieza de corazón, iremos a la oración, al encuentro con Dios, con esa santa disposición, para que en el encuentro con Dios, con esa santa disposición, y si es su voluntad, nos muestre su Rostro. Y así, seremos: “LOS BIENAVENTURADOS LIMPIOS DE CORAZÓN PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS”.
¡Que llegue a ver tu Rostro Señor!
¡Gracias por todo mi Dios Amor!
AQUÍ YA ME CONOCES
Leyendo a Santa Teresa, lo que es el infierno, las penas eternas que se sufren allí, y que es para toda la eternidad.
“Describió el infierno en su Libro de la Vida (capítulo 32) como una experiencia física y espiritual terrible, no como una alegoría. Lo describió como un lugar oscuro, estrecho, con suelo de lodo pestilente, reptiles venenosos y fuego inextinguible, el mayor tormento la desesperación, la soledad absoluta y la ausencia eterna de Dios.
Ella narró que la experiencia fue tan real que, si Dios no la hubiera sostenido, habría muerto de terror, valorando esto como una de las mayores mercedes (favores) que el Señor le hizo para fortalecer su fe”.
Para mi la mayor pena sería no ver a Dios nunca. Aquí tampoco le vemos.
En esto, siento la Presencia de Dios dulce y amorosamente, como diciéndome: “Aquí ya me conoces, y estoy contigo aunque no me ves”.
Estas visitas del Señor son deliciosas, aunque mejor que decir visitas, diría estas presencias de Dios, que enloquecen al hombre en amor de Dios, y el hombre se vuelca a dar amor a Dios sin reparar en los medios. Va hasta el fin, su entrega es total.
Si estas presencias son verdaderamente de Dios, causan estos o parecidos efectos.
¿Que tiene estas presencia de Dios que arrastra al hombre a hacer lo que Dios quiere? Si la presencia de Dios es verdadera, deja al hombre sin voluntad, como le pasó a San Pablo, que llegó a caer del caballo y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, por qué me persigues… ¿quien eres Señor?, Yo soy Jesús, a quien tu persigue. Y Pablo hizo lo que le mandó Jesús.
Aquí se ve el Amor de Dios, el Poder de Dios, la fortaleza que da Dios al hombre que le quiere seguir para hacer su Voluntad, si el hombre no pone obstáculo para ello. Porque la voluntad del hombre es libre, Dios la respeta. Dios llama, pero no fuerza, como pasó con el joven rico del Evangelio, que Dios le llamó, pero él no le siguió.
“También Moisés tembló en la Presencia de Dios. Y Saulo tembló en la presencia de Cristo que lo acababa de derribar. ¿Quién puede escáparseme cuando Yo decido atraparlo? Pero Yo respeto siempre vuestra libertad y cuando Me la sometéis, es para Mí el regalo más grande que de vosotros pueda recibir; nada Me causa tanta alegría. Vuestra libertad Me recuerda la Mía, la que Yo os entregué de manera tan total cuando viví sobre la Tierra. "Entiende también esto: que tú Me sacrificarás de manera todavía más completa tu libertad en el momento de la muerte. Será el esfuerzo supremo de tu amor total. Y Yo cogeré tu muerte como una palma.” (Gabriela Bossis. El y Yo.
Día 22-2-1981
“Mis delicias es estar con los hijos de los hombre”
En esta oración que Dios me ha dado hoy, me ha llenado de su dulzura y suavidad. ¡Me ha hecho ver tantas cosas!. Me ha hecho ver como mi alma descansaba en su Amor.
He visto que Tu Señor, dulcemente la tenías descansando en tu Seno, mi Señor y mi Dios. Yo te decía cuanto te quiero amar y que mis obras sean de fidelidad y amor a tu Amor, mi Dios y Señor.
No quiero ni faltas ni pecados voluntarios. Para esto tengo que estar muy sobre mi y no obrar con ligereza, porque quiero obrar dándote puro amor. Por eso, tengo que pensar muy bien lo que hago y guardar mi equilibrio de fidelidad en mis acciones.
Que sea atenta con quien Tu sabes, Señor. Que no huya de darte amor, aunque me cueste.
Día 27-20-1981
Estos días, Dios se deja sentir en mi alma deliciosamente. Yo le digo al Señor la miseria que soy, aunque Él ya lo sabe.
¡Me trata con tanto amor mi Dios Amor! Me veo tan nada ante tanta grandeza. ¡El es mi gozo!
Estoy ante el Sagrario y pienso en cuanto me enseña el Sagrario. Dios me espera lleno de paciencia, para que yo venga a acompañarle. ¿Que pensará Jesús en el Sagrario tan solo como se encuentra casi todo el día?
Estará esperando a que vengamos a decirle que le amamos y Él decirnos que está ahí por amor a nosotros, para que tengamos nuestros coloquios con Él. ¡Gracias Señor!
También pienso en como habita Dios en nuestra alma por la gracia. Y digo y pienso en cuantas veces nos recogemos en nuestro interior para hacer compañía a Dios, hablar con Él de lo que queremos amarle, de nuestros conflictos, etc. También para darle gracias. Nunca nos deja solos, nos cuida como la madre mas cariñosa cuida a sus hijos.
Señor, te quiero amar. Y al sentirte con tanto amor, es que vivimos unidos en el Amor. Que más puedo pedir, que vivir en unión de amor con mi Dios y Señor. ¡Esque el Amor de mi Dios es mi todo!. Él es mi fortaleza, pues al estar unidos su Amor al mío, me hace fuerte en Él y por Él.
Yo pongo toda mi confianza en mi Dios, de Él lo espero todo. Veo que su Misericordia amorosa me envuelve e Él y me hace suya.
Cuando me siento en Dios
mi alma se siente suya en Él.
Yo me gozo de ese su gozo
y en este gozo soy feliz
porque Él es mi gozo.
Día 3-3-1981
“Mi Dios y mi gozo”. “El gozo de Dios”.
En Construcción ...
Controlador de datos
Por favor, introduzca el nombre de su controlador de datos
Datos personales recogidos
Por favor, introduzca los datos personales recogidos
Finalidad de la recogida de datos
Por favor, introduzca los datos de contacto